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miércoles, 11 de julio de 2018

La Revolución Bolchevique a través de la distorsión trotskista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Yezid Arteta Dávila

«Yezid Arteta Dávila, conocido líder de las FARC en los 80 y 90, arrepentido sobre el uso de la violencia armada para la toma de poder, poco después de su retirada de la lucha guerrillera hizo suyas las tesis pacifistas y socialdemócratas, actualmente es uno de los mayores propagandistas del nuevo rumbo de inclusión de las FARC en el panorama político democrático-burgués colombiano. Sus escritos nos van venir como anillo al dedo, pues reflejan lo que la mayoría de los líderes de las FARC han pensando sobre diversos acontecimientos históricos clave, así como las figuras de referencia para este grupo.

Escribiendo sobre la Revolución de Octubre en su 100 aniversario:

«En el curso de la humanidad pocas veces se ha juntado tanta genialidad política como ocurrió en Rusia en 1917. Lenin, Trotski, Inessa Armand, Mártov, Alexandra Kollontái, Bujarin, Sverdlov, Kámenev, Nadezhda Krúpskaya y un largo etcétera de mujeres y hombres que podían expresar sus ideas en varias lenguas sin perder la coherencia». (Yezid Arteta Dávila; 1917: Brillo y tiniebla, 11 de octubre de 1917)

[FARC] El apoyo a los regímenes y figuras burguesas en franca decadencia; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Definitivamente, también las FARC viven en un mundo paralelo en cuanto al ámbito internacional y sus fenómenos. Examinemos algunas de sus últimas declaraciones:

a) En el cual el «gran demócrata» Lula es condenado «injustamente» –pese a grabaciones y pruebas irrefutables– por corrupción, mientras que la pobre Rousseff es poco menos que una víctima de un golpe de Estado –tampoco importan sus casos de corrupción, la represión contra los movimientos populares o la famosa Ley Antiterrorista–:

miércoles, 4 de julio de 2018

Renegociación de un nuevo acuerdo de Paz para poder establecer un partido, una estética y un programa socialdemócrata-cristiano; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Es bastante preocupante y desmoralizante el ver como los presuntos marxistas de Colombia pierden el tiempo en temas estériles discutiendo «hasta el sexo de los ángeles», y luego se excusan en que no han tenido, según ellos, tiempo suficiente para ponerse a analizar en profundidad el fenómeno de las FARC-EP ni el carácter de los acuerdos de paz. ¿Si supuestamente estas son las cabezas pensantes de la nación, los ilustrados, los elementos más concienciados y avanzados, a qué se deben dedicar si no es a arrojar algo de luz sobre esto y marcar el camino a seguir? ¿Acaso un marxista puede dedicarse a discusiones escolásticas y no prestar atención a los problemas presentes del movimiento obrero nacional e internacional? Quizás para los que viven abstraídos de la realidad sí, nosotros no lo consideramos conjugable, ni debemos decir que los principios del marxismo tampoco. Pero por desgracia esto no ocurre solo en Colombia, sino alrededor de todo el globo, la falta de estudio y la falta de análisis hace que los individuos y colectivos marxistas no tengan una mínima oportunidad de mantener una perspectiva sobre lo que hacen y tienen que hacer a corto plazo en cuanto a sus tareas ideológicas.

Volviendo al país caribeño y a su panorama político, tras el triunfo del NO en el plebiscito sobre el acuerdo entre las FARC y Santos. Se renegoció un nuevo Acuerdo de Paz que se presentó en noviembre de 2016, pero esta vez en lugar de someterlo a voto ante la población, Santos no se arriesgó y decidió presentarlo en noviembre deprisa y corriendo ante los instrumentos políticos del Estado para contar con los votos de su bancada que son mayoría, siendo aprobado así por la Cámara de Representantes y el Senado. Veamos algunas comparativas:

domingo, 4 de junio de 2017

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito colombiano?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Hay muchos y variados aspectos y variable cuya convergencia han dado como resultado el rechazo a los acuerdos de paz, veamos los más importantes:

1) Las FARC-EP, como ejemplo concreto del «revisionismo armado», siempre ha estado aislada de la sociedad colombiana en general lo que ha sido estimulado por todo ese enjambre de acciones derivadas de su revisionismo que le ha llevado a la ejecución de acciones terroristas, reclutamientos forzosos y demás métodos de los que ya hemos dado cuenta en este documento. Esto indudablemente ha dado lugar a que toda propuesta que involucre a las FARC será rechazada de modo beligerante o por simple indiferencia; así ocurre y viene ocurriendo cuando trata de deponer las armas e intentar incorporarse al tejido socio-político colombiano.

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los mitos nacionales; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen de un documento de las FARC-EP que demuestra el eclecticismo atroz de la organización


«En cuanto a su influencia en las masas trabajadoras, tampoco debería haber cabida para que la nueva organización política salida de las FARC-EP hegemonice la conciencia de las clases trabajadoras si sus detractores revolucionarios hacen bien su trabajo. Las FARC-EP cuentan con el apoyo de su halo mitificado que seguirá siendo sostenido durante mucho tiempo por las fuerzas internas y externas de la izquierda domesticada, pero he aquí donde entra el trabajo de los marxista-leninistas colombianos, que deben refutar su historia explicando su pasado reformista y terrorista y revisionista, pasando a refutar del mismo modo la actual línea reformista y legalista con la que se presenta. En especial Colombia y su movimiento obrero gira entorno varios mitos, podríamos citar algunos internos: FARC-EP, PCC, PCC (M-L), algunos externos: Venezuela y Cuba, alguno sobre figuras históricas del continente: Bolívar, Camilo Torres, Guevara, etc. Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras.

Es de ellos –los marxista-leninistas– de quienes depende por cuánto tiempo perdurará mitos como el de las FARC-EP en Colombia. Si realizan bien su trabajo de explicación y agitación será relativamente fácil de desmontar en pocos años». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL) creado en torno a 1967. Ciertamente en esta década el PC de C-ML tendría un papel muy activo y fundamental en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

Estas tendencias foquistas fueron finalmente vencidas con la expulsión de los cabecillas guevaristas Fred Kaim y Alfonso Cuellar en el partido. 

sábado, 15 de abril de 2017

Algunos apuntes sobre el ELN, guerrilla todavía en activo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El Ejército de Liberación Nacional (ELN) nace como guerrilla campesina hacia 1964.

En lo social se caracterizaba en su origen como otros grupos en los campesinos, la juventud y las bases de los partidos revisionistas y tradicionalistas-populistas:

«En la lectura que las fuerzas políticas de oposición fueron haciendo del fenómeno cubano, en relación con sus específicas condiciones históricas, se estructuraron distintas tendencias que se expresarían al menos en tres formas organizativas: Grupos juveniles, de estudiantes e intelectuales, separados de los partidos populistas que se organizaron en forma muy similar a la del Movimiento 26 de Julio. Son ejemplo de esta tendencia, para el caso argentino, La Juventud Peronista (JP), El Movimiento Peronista Revolucionario (MPR), Montoneros y las Fuerzas Armadas Peronistas. Los Focos insurreccionales fueron otra modalidad de organización. Guiados por la concepción guevarista tuvieron un origen político variado: El ELN Colombiano, se nutrió fundamentalmente de la población campesina, pero, en su construcción y consolidación jugó un papel central la juventud proveniente del Partido Comunista (PC), El Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), y el Movimiento Obrero Estudiantil y campesino (MOEC); El ELN peruano y los Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL), reclutaron sus bases de las secciones juveniles de los partidos comunistas; El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en Argentina, se generó en los partidos trotskistas, Los Tupamaros, en el Uruguay y el MIR Chileno cooptaron las bases de los partidos socialistas». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada (1958- 2006), 2010)

El grupo se fundó debido a la influencia de la Revolución Cubana de 1959. Dicho influjo haría que en el ELN se tuvieran unas características castro-guevaristas muy claras con unas más claras si caben consecuencias visibles:

«La primera se prestaba para que en el desarrollo de la concepción del foco guerrillero, dadas las particulares condiciones de la lucha, afloraron las posiciones militaristas; la segunda, contenía el germen del vanguardismo revolucionario que distanció durante décadas los distintos grupos de izquierda; y la tercera, generó una lectura subjetiva de los realidades nacionales, que se acomodaba más a los condiciones y necesidades de las organizaciones, que a la realidad y especificidad de los conflictos, los sectores sociales y las regiones. Esto se reflejó en la dificultad que tuvieron las organizaciones armadas, entre ellas el ELN, de articular sus proyectos político-militares al movimiento de masas y de imprimirle a éste una dinámica transformadora». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada (1958- 2006), 2010)

También el grupo se da en su momento debido a la situación de miseria en el campo como ya explicamos en el caso de las FARC-EP, aunque también debido a la evidencia de que en la política colombiana se negaba a las clases bajas a ejercer su voz y participación en el poder político.

martes, 11 de abril de 2017

Los principales actores internacionales en el «proceso de paz» colombiano: el papel de Cuba, apadrinado de la guerrilla; Equipo de Bitácora (M-L), 2016



«Los regímenes que más han animado a las FARC-EP a continuar por este «proceso de paz» han sido: Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, para los cuales las FARC-EP y el ELN declaran que son un referente ideológico. Pero en realidad es algo que todo el lector conoce y de lo cual no merece que profundicemos. Obviamente cada país ha tenido unos intereses en sostener a la guerrilla, y cada uno ha ido cambiando su posición sobre la guerrilla, la propia Venezuela o el propio Ecuador han tenido posiciones muy cambiantes respecto al apoyo o condena del movimiento guerrillero. Pero como decimos no merece la pena analizar esto, que es sin duda consecuencia de las relaciones entre burguesías nacionales y el uso del fenómeno FARC-EP para agredir a las burguesías vecinas o para reforzar un discurso más cercano a la pose pseudorevolucionaria y al elemento susceptible de ser de «izquierda» o «bolivariano».

viernes, 31 de marzo de 2017

En Colombia no habrá «paz» por mucho que los firmantes del acuerdo así lo aseguren; Equipo de Bitácora (M-L), 2016



«Todas las citas anteriores sobre los «derechos» y «libertades» en el orden democrático-burgués, son necesarias ya que con  este sistema político un marxista-leninista debe de ser claro y su carácter y limitaciones deben ser clarificadas siempre, pero más todavía cuando demagogos como Timochenko hablan de que el «proceso de paz» en Colombia y la incorporación de las FARC-EP a la democracia burguesa acabará mágicamente con la «cultura de la violencia» en el país latinoamericano, y que dará una convivencia pacífica entre todos los colombianos:

«Nosotros queremos lograr generar ese espacio en que nos reconozcamos como colombianos. Que logremos esos espacios de convivencia, que la reconciliación vaya más allá de la convivencia, que se estrechen lazos y que rescatemos y logremos acabar con esa cultura de la violencia. ¿Cómo vamos a ayudar a plantear propuestas? Eso tiene un componente cultural fundamental. Si los medios siguen incentivando esa cultura del crimen, esa cultura mafiosa que se fomenta en esos programas, pues cómo no los vamos a cuestionar. Y estamos en la libertad de hacerlo». (Semana; Entrevista a Timochenko, 30 de enero de 2016)

El señor Timochenko debería analizar de donde nace la violencia en la sociedad capitalista, diga la verdad:

jueves, 9 de marzo de 2017

Sobre el llamado «proceso de paz» y la conocida «reconciliación nacional»; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Desde el momento en que las FARC-EP aceptan integrarse en las reglas y juego de la democracia burguesa colombiana, están obligados a aceptar que oficialmente desde la propaganda del gobierno pinte su lucha y la de otros colectivos contra los diferentes gobiernos colombianos como una lucha en que «no hay que buscar culpables» ya que ambos son «bandos iguales» en cuanto a errores, proclamando la manida paz «sin vencedores ni vencidos», al estilo del discurso carrillista sobre la Guerra Civil durante la Transición en España, o al estilo del discurso orteguista-frentista de la Reconciliación Nacional en Nicaragua. Con esto se tapará el carácter de clase de los bandos en estos conflictos, por qué luchaban y las acciones de cada uno de ellos. Sea una revolución anticolonial, antifeudal, socialista, o del tipo que sea, los marxista-leninistas debemos comprender que estos discursos unitaristas que se lanzan y que abogan por olvidar las diferencias de los bandos en pugna, sus reivindicaciones y acciones, solo ayudan a que un bando o ambos se «vayan de rositas» en este conflicto, y se borre en la conciencia colectiva las causas del conflicto y las fechorías cometidas. Esto como decimos se incluye tanto en conflictos burguesía-proletariado como burguesía imperialista-burguesía nacional indígena, etc., hay que poner siempre las cosas en su sitio.

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Tendrá relevancia, peso en el panorama político colombiano la nueva organización política derivada de las FARC-EP?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Una buena respuesta la tenemos en el reciente plebiscito hecho al pueblo colombiano para aceptar o rechazar los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla, que dieron de saldo un NO a la «aprobación e implementaciones de los acuerdos de paz con un 50, 2% de votos.

La próxima influencia de las FARC-EP y su organización política en Colombia depende de muchos factores, pero en general, hemos visto que las guerrillas y bandas armadas que se hallaban prácticamente derrotadas que pasan a integrarse en el juego de la democracia burguesa y aceptan sus reglas y legalidad, no suelen ser partidos políticos que tengan un buen reclamo y futuro. Véase el caso de MOVADEF en Perú que carecen de relevancia y apoyo, y son un grupo de apoyo a los presos más que otra cosa, los Tupamaros en Uruguay que acabaron siendo un club de amigos y nostálgicos dentro de la coalición del Frente Amplio donde carecen de influencia, o el caso de SORTU y Bildu en España, donde pese a los eufóricos pronósticos iniciales actualmente están perdiendo su influencia y votos en favor de otras marcas reformistas y revisionistas. Los únicos casos reseñables de una guerrilla o grupo armado que abandona las armas y obtiene el poder vía electoral fue el caso del FMLN en El Salvador, que cuenta con el hecho que fue una guerrilla que al firmar los «procesos de paz» en 1992 gozaba de un buen estado de salud y de un apoyo interno y externo notable, además de que no existió desde su entrega de armas otra organización autodenominada de «izquierdas» que hiciera frente en el espacio político salvadoreño, siendo muy fácil su acogida. Por otro lado el Sinn Féin en Irlanda, que viene de varias de las ramificaciones del IRA, y que en base a su socialdemocratismo y nacionalismo ha podido mantener una gran influencia en la sociedad irlandesa pero sin llegar a cumplir sus objetivos principales de toma de poder ni reunificación del país.

miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Cuál será la futura pose de las FARC-EP en la política colombiana?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Es muy probable que las FARC-EP como partido se integre o al menos entre en alianza electoral dentro de la Marcha Patriótica, un frente de varias organizaciones como el Partido Comunista Colombiano (PCC), la Asociación Nacional de Zonas de Reservas Campesinas (ANZORC), la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC), la Coordinación Nacional de Organizaciones Agrarias y Populares (CONAP), la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro). De hecho a su creación en 2012, la Marcha Patriótica ha sido el primer adalid de las negociaciones y los Acuerdos de Paz entre las FARC-EP y el gobierno, su propaganda pro-FARCP-EP les ha valido el objeto de acusaciones –con razón– de que sus integrantes son miembros o simpatizantes de las FARC-EP y que la formación de la plataforma tenía el verdadero objetivo de volver a crear una organización política legal paralela a la guerrilla. Aunque sus miembros niegan estas acusaciones todo indica que es cierto, precisamente ellos aluden que esto solo lo puedes afirmar si eres un periodista, diputado o votante de derechas, y que si no lo eres resultas ser un ultraizquierdista que hacen piña o estas a sueldo de la derecha, el imperialismo, la CIA y vete a saber quién más, pero existe una cascada de evidencias que dan a sostener y exponer esto, los hechos son los hechos, no se puede negar que llueve hacia abajo señores. La ideología misma de la Marcha Patriótica parte de una repetición de los esquemas del «socialismo del siglo XXI» y está englobado en la plataforma del Foro de São Paulo uno de los foros de exposición de esta ideología en los últimos años, lo que hace más sospechosa si cabe su nexo con las FARC-EP, que desde hace tiempo ha virado hacia esas posiciones ideológicas, y tiene también a sus principales valedores del exterior en países del «socialismo del siglo XXI», esto sin entrar a analizar las caras de los miembros de la organización. Resulta tan ridículo negar esto como cuando en España negaban muchos reformistas y revisionistas que Podemos era filotrotskista, cuando la mayoría de sus miembros venían del partido socialdemócrata-trotskista Izquierda Anticapitalista (IA) o de sectores «trotskizantes» de Izquierda Unida (IU), pero sus defensores son muy tercos –y por vergüenza o deber del guión– siguieron y siguen erre que erre, así que cuando la propia IA reconocía en sus documentos posteriores que Podemos surgió a iniciativa de ellos mismos también lo negaron. No hay más ciego que quién no quiere ver. Pero el tiempo expondrá si cabe todavía más esta cuestión.

martes, 17 de enero de 2017

Las esperanzas de la guerrilla de acceso del poder reciclándose en la democracia burguesa parlamentarista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Las FARC-EP, como otras guerrillas de su país, han intentado desde hace décadas acercar posturas a los respectivos gobiernos colombianos a través de diversos medios. El más sonado fueron las negociaciones que llevaron a las promesas de reformas y al altos el fuego de 1984–, negociaciones para la dejada de armas y su integración política –que incluían la creación de la organización legal de la Unión Patriótica en 1985–, pero el resultado siempre ha sido el mismo:

«Las «buenas intenciones» de Belisario Betancur y su Comisión de Paz, no bastaron para que el Régimen adoptara una posición consecuente con lo pactado en La Uribe. La confabulación del militarismo con los sectores más regresivos del Establecimiento puso en marcha sin sonrojo la «guerra sucia» conjugada en una operación exterminio que apuntó contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano en principio, para luego extenderse a todos los sectores de izquierda, al movimiento sindical, a dirigentes liberales y conservadores progresistas, a defensores de derechos humanos y, en fin, a representantes y voceros populares, contando sin duda con la complicidad inocultable del Presiente Betancur Cuartas». (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); El dialogo como alternativa de paz: una constante en la política de las FARC-EP, 29 de julio de 2007)

jueves, 12 de enero de 2017

La integración y aceptación del sistema político burgués; ¿final sorprendente o esperado?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«No era inesperado que las FARC-EP, como guerrilla campesina, es decir de carácter pequeño burgués, tuviera este final que se está vislumbrado. Con los años ha ido avanzando y recolectando un variado abanico de ideologías en su interior, un eclecticismo ideológico que va desde el castro-guevarismo, el maoísmo, el tercermundismo, el viejo socialdemocratismo, hasta el «nuevo» y flamante «socialismo del siglo XX»–. Con esta línea ideológica tarde o temprano era normal que tuviera el mismo final que otras guerrillas rurales o urbanas de ideología pequeño burguesas del mismo tipo.

Al ser una guerrilla de origen rural, con la casi totalidad de elementos pequeño burgueses, con algún intelectual y con pocos elementos de la clase obrera –que quedan atrapados en esta influencia–, con la procedencia ideológica de partidos liberales y revisionistas, el carácter pequeño burgués de esta organización es más que evidente.

¿Cómo es este carácter pequeño burgués? ¿Qué ocurre cuando estos extractos de la sociedad no son vanguardizados por la clase obrera?:

«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses. Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía, estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa, contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista, paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda de nuevas perspectivas de combate y de victoria». (Joan Comorera; Carta abierta a Reyes Bertal, 1948)

Bajo una línea ideológica pequeño burguesa, ecléctica y vacilante, su destino no podía más que: 1) acabar liquidada por sus propios referentes, programas y estrategias militares erradas como fue el caso del PRT-ERP en Argentina, las RAF en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia... o; 2) abandonar la lucha en un compromiso deshonroso para integrarse en el aspecto político de la democracia parlamentaria democrático-burguesa como partido político, como los casos del FMLN en El Salvador, Sendero Luminoso en Perú, Tupamaros en Uruguay, el MIR en Chile o ETA en España. Así es la historia:

«No podemos dejar, en modo alguno, de tener presente que el revolucionarismo pequeño burgués, el izquierdismo, puede en determinados momentos causar graves daños a la causa de la revolución y al pueblo en general. El desencadenamiento de acciones prematuras, para las cuales no existen condiciones ni para realizarlas ni para hacer frente a lo esencial de sus consecuencias, el llevar a cabo actos de terrorismo, fuera del contexto de la lucha revolucionaria de masas. (...) El izquierdismo pequeño burgués que desvía a ciertos sectores de la lucha auténticamente revolucionaria, es el complemento natural del revisionismo moderno, ya que al no apoyarse en la lucha de masas, acaba siempre en los fracasos a que inevitablemente conduce el revolucionarismo y activismo pequeño burgueses, en un plazo más o menos corto, cayendo en compromisos sin principios con el revisionismo o abandonando la lucha». (Elena Ódena; Los revisionistas apoyan el izquierdismo y calumnian la política de principios de los marxista- leninistas, 1973)

En el caso de las FARC-EP todo indica que su final como estamos viendo ha sido y está siendo del todo lógico en un movimiento de su carácter: por un lado la claudicación y colaboración ante el revisionismo-reformismo, las desviaciones terroristas y finalmente ante su situación desesperada también el abandono de la lucha, lo que les lleva a la reintegración en la entre infinitas comillas «democracia colombiana» –una democracia burguesa con claros tintes de fascistización–. La historia se repite». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

domingo, 1 de enero de 2017

Un programa económico que defiende la propiedad privada; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«En una reciente entrevista Timoleón Jiménez, «Timochenko», actual líder de las FARC-EP, habló de la visión económica de la guerrilla, y mostró una vez más el carácter de la organización que lidera, ¡dejando ver que no sólo no son marxistas, ni buscan el socialismo, sino que ni siquiera son una garantía mínima para la defensa de los intereses más básicos del pueblo trabajador colombiano!

Timochenko reconoce que las FARC-EP jamás han estado contra la propiedad privada sino que sólo están en contra de la «sobreexplotación»:

«SEMANA: En bastantes sectores de la sociedad hay temores sobre la visión de que esos acuerdos sean enemigos de la empresa privada, de la generación de riqueza. Se habla de la visión castro-chavista. ¿Ustedes qué visión tienen del capitalismo y la libre empresa?

T.: Nosotros nunca hemos dicho que estamos en contra de la propiedad privada. Nosotros de lo que estamos en contra es de la sobreexplotación de la gente, estamos en contra es de la inequidad tan grande que hay en la distribución de la riqueza en Colombia, de que somos uno de los países más inequitativos del mundo, más corruptos del mundo y donde hay mayor impunidad. Si logramos entrar a superar esos tres elementos, podemos entre todos construir una Colombia más amable». (Semana; Entrevista a Timochenko, 30 de enero de 2016)

martes, 27 de diciembre de 2016

Desmontando algunos de los pseudoargumentos utilizados por los defensores de las FARC-EP; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Durante muchos años los defensores de las FARC-EP se escudaron para defender todas sus desviaciones en varios «argumentos» bastante absurdos: (1) que como era un grupo que tomaba las armas era un grupo representante de la clase obrera, revolucionario, e incluso marxista-leninistas verdaderos; (2) que al tomar las armas y esto hacerles verdaderos revolucionarios y marxista-leninistas se debía perdonar las desviaciones del proceso; (3) que el tomar las armas significaba hacer mucho más que cualquier otro grupo y nosotros estaríamos señalando quizás cosas ciertas pero que suponen caer en el teoricismo estéril.

Expliquemos esto, porque aunque este debate ya carezca de sentido al parecer que las FARC-EP abandonan las armas, es importante de cara a que el lector aprenda a detectar tales pseudoargumentos en caso de que las FARC-EP retomen las armas o para no ser pillados por sorpresa ante otros grupos similares de la actualidad o el futuro:

1) Algunos esquemáticos y metafísicos piensan que si un grupo toma las armas debe de ser porque es representante de la clase obrera y que será un grupo revolucionario o que incluso solamente los marxista-leninistas se alzan en armas. Vayamos por partes: 

a) Es sabido que la clase obrera no es la única que se alanza en armas. Históricamente diferentes movimientos políticos tomaron las armas, ejemplo de ello es la burguesía cuando se alzó contra la nobleza y el feudalismo. ¿Y qué decir de los movimientos políticos representantes de la pequeña burguesía que se ha alzado en armas millones de veces, contra la nobleza, contra la burguesía, y en menor medida –pero también sucedió– contra el proletariado? Hay multitud de recientes ejemplos históricos de movimientos de la burguesía nacional o la pequeña burguesía de países coloniales o neocoloniales que luchando contra gobiernos títeres del extranjero o gobiernos colonialistas han llegado al poder. Estos movimientos, muchos de ellos, decían ser representantes de la clase obrera, revolucionarios, e incluso marxista-leninistas, otros decían tener variadas influencias entre las cuales se encontraba el marxismo-leninismo, otras que apostaban por una tercería vía –véase las corrientes del tercermundismo y el no alineamiento–, pero todos acabaron cediendo a la burguesía nacional y extranjera, sus movimientos acabaron siendo fieles garantes de la propiedad privada y la democracia burguesa –cuando no de un régimen terrorista y fascista–, todos se convirtieron en aliados y promotores de la burguesía nacional a la vez que perseguidores de las verdaderas organizaciones proletarias y sus efectivos, e incluso en el nuevo poder y gracias a la receta económica capitalista muchos de estos dirigentes burgueses y pequeño burgueses llegaron a amasar una fortuna insultante, no menor a la de los antiguos colonizadores y sus títeres locales. Ejemplos los hay por todo el globo.

b) Bien, si hablamos de movimiento revolucionario, debemos llamar así a un movimiento político que promueve una transformación cualitativa sustancial y que no pretende traficar con esas metas, ni a quién reivindica solo partes de ese programa revolucionario. Las clases sociales como la burguesía nacional o la pequeña burguesía se ha demostrado que no pueden llevar a cabo ya ni siquiera las reivindicaciones de la revoluciones burgueses de siglo anteriores: nos referimos a reivindicaciones como la libertad sindical, la eliminación del feudalismo mediante el reparto de tierras, la erradicación del analfabetismo o eliminación de la presencia de tropas extranjeras en suelo patrio. Todo ello son reivindicaciones se suelen quedarse a medias cuando estos grupos sociales lideran la revolución en los países coloniales y neocoloniales. Los comunistas han demostrado en el siglo XX que estas reivindicaciones son solucionadas de forma tajante y rápida cuando el partido de la clase obrera llega al poder, y que las usa de puente para encaminar a trabajar en la resolución de las tareas socialistas. Se ha demostrado igualmente que los grupos burgueses y pequeño burgueses trafican con estas reivindicaciones para sus fines egoístas, por tanto considerar a la ligera como revolucionarios a grupos de este cariz es un error en nuestra época: se les puede considerar revolucionarios temporalmente si cumplen con las reivindicaciones de la etapa en la teoría y la práctica, pero ni aún así son garantía de cumplir con las reivindicaciones de la etapa por su carácter no proletario, de hecho de que estos grupos cumplan estas tareas corresponde a los comunistas, por lo tanto delegar la lucha a estas organizaciones es lo mismo que renegar de la hegemonía de la clase obrera, la forma más burda de reformismo como tipificó Lenin. 

Véase un país como Venezuela, los chavistas del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) decían que el país enfrentaba tareas antifeudales, antimonopolistas, antiimperialistas, estupendo. ¿Acaso se ha solucionado algún tema de estos? Para nada, ni se ha acabado con el latifundio, ni se ha evitado el proceso de monopolización y acumulación de las riquezas en unas pocas manos, ni se ha acabado la dependencia del imperialismo y en caso de hacerlo en algunos sectores ha sido para pasar a depender de otras potencias imperialistas. No hay que caer en la demagogia de que todo es revolucionario y contentarse, hay que sopesar el carácter de cada movimiento y cada figura en su justa medida.

c) Los más inmaduros políticamente hablando, piensan que si un grupo toma las armas, automáticamente es un grupo representante de la clase obrera y su ideología: el marxismo-leninismo, sobre todo por el hecho de que actualmente no se estila la lucha armada en los movimientos políticos como antaño. Creemos que pocos pensamientos hay más ignorantes en cuanto a esto. Como ya hemos explicado la clase obrera y los marxista-leninistas no son los únicos que toman las armas, a veces la clase obrera se alza incluso en formas insurreccionales de forma espontánea o influida por otras ideologías, ni siquiera los elementos revolucionarios –más allá de su clase social– son los únicos que se alzan en armas, los contrarrevolucionarios también lo hacen por supuesto. Para discernir si los que toman las armas son marxista-leninistas o no hay que fijarse en si respetan los principios del marxismo-leninismo sobre la estrategia militar de toma de poder, ni más ni menos, y en ver si dicha violencia impulsa un programa revolucionario acorde a los principios marxista-leninistas. No es lo mismo el brazo armado de un partido marxista-leninista que el brazo amarado de una organización reformista-revisionista, que una organización guerrillera sin partido, que una banda armada terrorista, que un grupo de pistoleros anarquistas, que un ejército mercenario, que un ejército de fanáticos religiosos, que un ejército burgués. No es lo mismo el programa y fines de los marxista-leninistas que quienes usan las armas para mejoras en las condiciones de los trabajadores, que los que las usan para forzar la integración de sus líderes en unas poltronas ministeriales en el gobierno democrático-burgués, que los que pretenden instaurar un socialismo pequeño burgués, que los que ni siquiera han planteado qué hacer tras la toma de poder.

2) El hecho de tomar las armas como sabemos no significa ser representante de la clase obrera, marxista-leninista, ni siquiera revolucionario. Pero la teoría de que al ser marxista-leninistas o al menos verdaderos revolucionarios hay que perdonar ciertas desviaciones del proceso, como dando a entender que «es lo mejor que hay», es lo más patético que puede escucharse, es la teoría del «mal menor». Los verdaderos marxista-leninistas no hacemos «la vista gorda» cuando vemos que un camarada o un partido hermano incurre en un error, no aludimos a su carácter marxista-leninista para pasarle uno, dos o más errores, al revés el perdonar o ser condescendientes con las desviaciones es lo que podría hacer perder el carácter revolucionario y marxista-leninista a nuestro camarada o partido hermano, por lo que jamás transigimos con ello, lo criticamos con educación y paciencia. Del mismo modo el internacionalismo proletario está reñido con el sentimentalismo, el compadrazgo, él no permite sino que presupone la crítica a todas las variantes antimarxistas del panorama internacional, usen las armas o no;

3) Sobre la acusación de que señalar las desviaciones antimarxistas de un movimiento político que se reivindica como marxista es caer en el teoricismo, el doctrinarismo y que no ayuda a nada, es un despropósito. De lo que se deberían preocupar estos elementos es de tener el suficiente nivel ideológico como para saber discernir si las críticas emitidas tienen algo de sentido, ya que de ser ciertas, el movimiento político que está siendo criticado está usando la bandera de una doctrina a la que está ensuciando. De hecho, de lo que adolece el movimiento marxista-leninista de hoy en día es de verdaderos teóricos que analicen los movimientos locales e internacionales, históricos o presentes, pues la inoperancia predomina por doquier, y lo que prima es el seguidismo y el sentimentalismo, que muchas veces conduce a apoyar a grupos y figuras antimarxistas. Además los conocimientos teóricos son necesarios para que en la práctica de la estrategia militar de toma de poder no se caiga en desviaciones como el aventurismo o el terrorismo, o para que una organización armada que llegue al poder no sea usurpada por elementos oportunistas debido al bajo nivel teórico y que usen la victoria militar para implantar un régimen capitalista-revisionista. Hay que empezar a considerar de una vez por todas el marxismo-leninismo como una ciencia, y como dijeron los clásicos, respetarla estudiándola concienzudamente. Así que lo sentimos, pero la formación teórica no es que sea importante sino que es  primordial, y criticar las desviaciones antimarxistas no es un pasatiempo, no es un capricho, es necesidad viva, ya que si el agricultor necesita separar el trigo de la paja para un buen resultado, los marxista-leninistas necesitamos separar el marxismo-leninismo del revisionismo para que la revolución llegue a buen cauce.


***

¿Por cierto ahora que las FARC-EP se integraran en la democracia burguesa colombiana que argumentos usaran sus defensores? ¿Los de una organización incrustada en el cretinismo parlamentario y de fines electoralistas? Esto es, que «no han perdido la esencia sino que se adecuan a los nuevos tiempos», que «al menos hacen algo que no sea criticar», que no votarles «es hacer el juego a la derecha y al imperialismo», de hecho ya han empezado a hacerlo. Las situaciones cambian, las excusas cambian, su esencia oportunista no, la fragilidad de sus mentiras tampoco, así que es menester que los marxista-leninistas estén atentos a estos nuevos pseudoargumentos cocinados desde la olla revisionista para defender a este movimiento antimarxista». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)


lunes, 19 de diciembre de 2016

La estrategia de la toma de poder errada y sus métodos aventureros, terroristas y antipopulares; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Las FARC-EP al no haber sido jamás un grupo marxista-leninista, no podían tener sino una visión de la toma de poder errada. Su nacimiento fue el de una guerrilla de origen campesino, pequeño burgués, y eso atrajo a todo tipo de corrientes afines.

Pese a sus particularidades la estrategia fundamental que han seguido es la llamada Guerra Popular Prolongada (GPP) del revisionismo chino. ¿Qué fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»?:

1) Se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo;

2) La guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las regiones liberadas inclusive por encima del partido –en este caso ni siquiera se llegó a crear un partido ni se puso bajo órdenes de ninguno existente más allá de declaraciones de simpatía y acuerdos ideológicos con el Partido Comunista Colombiano (PCC)–;

3) Se apela a que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de «héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga participar a toda la población con sus acciones;

4) Se nota el carácter putschista y voluntarista de la toma de poder en que un destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo, la selva o la montaña, relegando a un sector económico y social tan importante como la ciudad a merced de la reacción, a la clase más avanzada la clase obrera al aislamiento;

5) Se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una acción súbita y rápida o una pugna prolongada;

6) A esto se suma la visión de que se ha de realizar el «cerco de las ciudades desde el campo» también se tiene que dar a escala universal, que la revolución transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados industrializados. Esto hará que en esta época toda organización que siga los lineamientos del tercermundismo se bañe de este esquema geopolítico y bajo un halo de subjetivismo y aventurismo promueva que todas las organizaciones de los países subdesarrollados tengan que iniciar sí o sí una «GPP» sin tener en cuenta el estado de las cosas ni el estado de ánimo de las masas;

En la propaganda de las FARC-EP, en especial desde los 80 intentó pasar de un movimiento guerrillero a un Ejército Regular, así como a intentar articular tras de sí un movimiento político legal que apoyase al movimiento armado. Con estos nuevos rasgos sus seguidores han venido diciendo que las FARC-EP intentaron e intentan desarrollar un trabajo de masas en la ciudad:

«La decisión de crear el Ejército Revolucionario se liga al planteamiento estratégico que define el despliegue de la fuerza, el centro del despliegue estratégico, allí donde en Colombia se están dando las contradicciones fundamentales, colaterales y accesorias de la sociedad y que en este momento se ubican en las grandes ciudades del país. En estas condiciones el trabajo urbano adquiere categoría estratégica. Hay que pasar a la organización de una estructura organizacional de tipo militar en las ciudades que posibilite en conjunto con otras organizaciones revolucionarias la conducción de las acciones insurreccionales que necesariamente han de darse como consecuencia de la gran colisión de clases en su lucha por el poder. En este sentido se hace vital un estudio profundo de las realidades sociales y políticas de la actualidad, para lo cual han de reunirse el Secretariado Nacional y el Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, para que luego designen mecanismos idóneos que con un plan nacional de trabajo concreto dirijan y controlen la actividad de los militantes en dirección a darnos una fuerte organización urbana con los elementos técnicos necesarios». (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); Conclusiones generales de la VIIº Conferencia Nacional de las FARC-EP, 1982)

Actualmente y desde hace años no es que no existan unidades militares apoyando en la ciudad, es que las FARC-EP han carecido de apoyo práctico de cualquier tipo en la ciudad. Los intentos de Jaime Bateman en 1970 o de Javier Delgado en 1982 acabaron en sendos fracasos y suspensión de los planes organizados, y finalizó con la disputa de ambos con la dirección de la guerrilla y la consecuente expulsión y persecución de sus seguidores, lo que indica el poco interés real en prestar atención a esta cuestión. Las declaraciones de las FARC-EP en el sentido de poner la atención al trabajo con las masas de las ciudad en sus documentos por tanto no significa ni que: (1) se haya trabajo lo suficiente parar ganarse a las masas de la ciudad; (2) ni que haya existido una labor de persuasión y concienciación de las masas trabajadoras que diera una remota posibilidad de nivel insurreccional en las ciudades. Todo lo contrario. Significa un apoyo nulo de las masas de la ciudad y que no se ha pasado del mero formalismo de una declaración, de hecho guerrillas como el M-19 o el EPL si han tenido en cambio notable presencia en los núcleos urbanos durante diferentes periodos, pero en las FARC-EP no es el caso, y existen numerosos estudios tanto de detractores como de seguidores que confirma esto, por lo que no merece la pena extendernos más. Precisamente la falta de apoyo en la ciudad de las FARC-EP nos lleva al siguiente punto a analizar.

Nos referimos sin duda a las FARC-EP y su extensión de métodos de financiación y métodos de terror individual sin conexión con las masas trabajadoras como: secuestros, bombas en sitios públicos, asesinatos selectivos, coches-bomba en la calle, reclutamiento forzoso de menores, tráfico de drogas, comandos suicidas, etc:

«Concentraron sus Frentes particularmente en zonas cocaleras, en donde comenzaron a recibir los beneficios económicos de la tributación sobre el cultivo y el comercio de la hoja de coca. El hecho de que apelaran a ese recurso condujo a los primeros debates sobre el grado de involucramiento de las guerrillas en esa actividad y al surgimiento de calificativos que le negaban perspectivas políticas a la insurgencia. La expansión de la guerrilla estuvo acompañada de un relativo incremento de acciones como el secuestro y la extorsión. (...) Asimismo incrementaron los sabotajes y las acciones terroristas en las ciudades, empezando por los misiles artesanales lanzados durante la posesión presidencial de Uribe Vélez –7 de agosto del 2002–, el atentado contra el club El Nogal –7 de febrero del 2003– y continuando con la activación de artefactos explosivos en otros lugares del país, que tenían como blanco principal a la Fuerza Pública. (...) Los ataques contra la fuerza pública han sido ejecutados por distintos medios, desde emboscadas, combates, saboteos y francotiradores, hasta el lanzamiento de explosivos artesanales y la instalación de minas antipersonal. Al igual que otros actores armados, las FARC usaron como estrategia el ataque a civiles, destacándose por la práctica de secuestros, atentados terroristas, homicidios selectivos y reclutamientos forzados. Colateralmente afectaron a civiles en los ataques e incursiones a poblaciones, particularmente cuando se lanzaban explosivos contra estaciones de policía o bienes públicos, al igual que con la instalación de campos minados para proteger algunos de sus territorios o las siembras de cultivos ilícitos.». (Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

Estos métodos terroristas no tienen nada que envidiar a los métodos de utilizados por otras organizaciones conocidas por su salvajismo contra los civiles. Hablamos desde las Brigadas Rojas, las RAF, los GRAPO, ETA y otros grupos que puedan ser afines o similar a su estética e ideología dentro de los límites de su eclecticismo claro. Aunque también, y aunque a muchos de sus seguidores les pueda doler la comparativa, también sus métodos son de similar naturaleza a los usados por grupos como Al Qaeda, Frente al Nusra, Al Shabaab, Boko Haram, los Talibanes, el Estado Islámico, e incluso las Autodefensas Unidas de Colombia.

En Latinoamérica muchos grupos han seguido la estela de las FARC-EP. Un ejemplo aunque les duela a algunos de sus seguidores es el caso de Sendero Luminoso en el Perú, esta guerrilla maoísta seguía la estrategia de la «GPP» igual que las FARC-EP y si cabe de modo más riguroso, también practicaba los métodos terroristas y también reducía su trabajo en la ciudad a intentar crear células en las universidades y a recalar algún apoyo en los sindicatos, pero por supuesto basando su mayor acción a atentar en centros públicos de las urbes. Entiéndase pues la influencia de las FARC-EP en las guerrillas, bandas armadas y demás de América.

No merece la pena por tanto extendernos en la refutación de la estrategia de la «GPP» ni en los métodos terroristas de las FARC-EP pues son temas en los que ya hemos ahondado en otros documentos hablando de otras organizaciones. Sobra decir que estos métodos no son exclusivos de las FARC-EP en Colombia, pues otras guerrillas como el Ejército Popular de Liberación (ELP), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o el Movimiento 19 de abril (M19) cometieron o cometen estas desviaciones. El lector debe tenerlo en cuenta de ahora en adelante cuando toquemos a propósito otras guerrillas.

Como conclusión a este tema, diremos que un verdadero grupo marxista-leninista:

1) Debe crear un partido comunista basado en el centralismo democrático que comandase a la guerrilla y otros cuerpos militares, no dejar actuar a la guerrilla al libre albedrio bajo un «régimen cuartelario» de ordeno y mando, donde todos los puestos importantes y órdenes son elegidos desde una camarilla sin posibilidad de crítica ni revocación;

2) Debe saber y dejar claro que la clase obrera es la clase que hegemoniza la revolución –que hubiera acabado con las ideas de que el campesinado es la vanguardia de la revolución y el campo la única área importante de actuación–;

3) Debe cerrar filas y prohibir el fraccionalismo –y eso hubiera incluido los brazos militares y las tendencias secesionistas–;

4) Debe tener unidad ideológica que incluyera una educación marxista-leninista como elemento esencial para la derrota en el interior de la organización de teorías revisionistas, incluyendo las teorías militares como el foquismo o la «GPP». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

jueves, 15 de diciembre de 2016

El clásico caso de organización de guerrilla espontánea, ecléctica y con fraccionalismos; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Las FARC-EP es pues un ejemplo clásico de guerrilla que nace de forma espontánea sin organización ni ideología clara y que niega la necesidad del partido comunista bajo la ideología marxista-leninista y sus normas organizativas:

«Otros ideólogos de la «nueva izquierda» en Latinoamérica y Europa van aún más lejos. Ellos argumentan que sería necesario traer la conciencia socialista en la clase obrera y las masas trabajadoras. Pensarían hacer esto en base a que el papel de vanguardia podría ser jugado por una «minoría activa» que aparecería como «fermento» de la revolución. Afirman que la conciencia y la organización surgen espontáneamente en la batalla. Rechazan la necesidad de un partido de vanguardia, su rol y los principios leninistas en los que se estructura. (...) Este punto de vista de los adoradores de la espontaneidad en realidad también tiene algunos representantes de las fuerzas de «izquierda», ya que cualesquiera que sean sus intenciones subjetivas también tienen como objetivos la espontaneidad. Estos niegan la necesidad de la teoría de la conciencia científica, se levantan contra la tesis de Lenin de que sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario, niegan el papel de la vanguardia que está armada con la teoría revolucionaria del marxismo-leninismo, no creen que sea necesario dar programas políticos claros y una estrategia y táctica científica. Dado según ellos solamente importa que comience la revolución y llevarla a cabo. Que lo impulse un partido marxista-leninista u otra fuerza es indiferente para ellos, carece de importancia. Las revoluciones, dicen ellos, se llevaran a cabo por un partido revolucionario o sin el. Significa que no debería haber una ecuación matemática que implique que la vanguardia es el partido marxista-leninista, que la guerrilla puede ser el germen del partido, que el ejército popular constituye el núcleo del partido, y no al revés, etc». (Foto Çami; Los factores objetivos y subjetivos de la revolución, 1973)

Algo que obviamente va en contra de la concienciación de las masas, de su lucha económica, de su movilización militar, de la necesidad de un órgano como el partido proletario basado en su ciencia marxista-leninismo que dota de forma de organización e ideología y programa revolucionario de acción concreto para luchar por sus fines:

«A partir de las condiciones objetivas o de la propia lucha revolucionaria se crea un cierto grado de concienciación revolucionaria socialista, esta toma de conciencia es denominada por Lenin como conciencia tradeunionista. Pero el alto grado de conciencia socialista no se forma por sí misma, de manera espontánea, sino sólo por la ciencia marxista-leninista. Esta ciencia es asimilada por la parte más avanzada de la clase que se organiza en el partido del proletariado, pasando a educar luego a toda la clase, estableciendo las metas y aspiraciones revolucionarias y mostrando claramente la forma correcta para lograr estos objetivos, dirigiéndolos en su lucha histórica. El partido es esencial, no sólo para que la conciencia socialista sea transmitida a la clase obrera y las masas trabajadoras y sus acciones estén coordinadas. Es el personal teórico, político, y práctico en todos los campos: en la política, en la ideología, en la economía y en lo militar. Negar el rol dirigente del partido, significa dejar la clase obrera desarmada frente a la burguesía y la reacción. La historia no conoce de ningún caso en que sin el partido comunista de la clase obrera, sin su rol de liderazgo y yendo en contra de los comunistas, la revolución proletaria haya triunfado y el socialismo se haya construido. Sucede que, cuando los partidos comunistas se han debilitado, son los partidos revisionistas y reformistas u otras fuerzas políticas las que se hacen con la dirección de la revolución. Pero ha de saberse, que las revoluciones democráticas o de liberación nacional, sólo se pueden transformar en revoluciones proletarias socialistas cuando es la clase obrera y su partido marxista-leninista las que las dirigen». (Foto Çami; Los factores objetivos y subjetivos de la revolución, 1973)

Por supuesto, sobra decir que como vemos, las FARC-EP al ser la clásica guerrilla que no era regida por el partido de clase obrera: el partido marxista-leninista, no ha tenido una cohesión ideológica de pensamiento y acción.

Ya conocemos históricamente «mil casos» en los que sin un partido que dirigiese a estos aventureros, y pese a toda la parafernalia lingüística, para aparentar tener influencia marxista, no existe ni puede existir nunca cohesión ideológica en estos grupos; es el extremo faccionalismo y las escisión «el pan de cada día», véase sino los problemas internos en las FARC-EP como el caso de la expulsión de Jaime Bateman Cayón quién acabaría fundando la guerrilla del M-19 o la escisión bajo el nombre Comando Ricardo Franco Frente-Sur liderada por José Fedor Rey alias «Javier Delgado» y Hernando Pizarro Leongómez. ¿Cuáles son las razones de esto? Sencillamente a que ni siquiera existe una ideología oficial –y si la hay: en la práctica hay multitud de corrientes ideológicas– toda la organización –en este caso la guerrilla– está fragmentada y cada fracción existente –abierta o encubierta– persigue una línea ideológica diferente, todo acaba siendo como siempre más el respeto a la dirección que a los principios de una ideología. Por otro lado no hay ni puede haber cohesión ideológica porque al igual que los partidos socialdemócratas, estos grupos no se organizan por el «centralismo democrático» para garantizar la salvaguardia y el cumplimiento de los principios ideológicos y las ordenes del núcleo dirigente acordadas. Esta es la verdad, aunque algunos grupos de este estilo digan que se basan en el centralismo democrático, lo que de hecho es imposible por la organización de tipo militar existente». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Aclaraciones sobre la fundación y desarrollo de las FARC-EP; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

«En esta época, para que el lector entienda el contexto represivo fueron sonados el asesinato del miembro del PLC Jorge Eliécer Gaitán en 1948, del miembro del PCC Manuel Marulanda Vélez en 1953 –Pedro Antonio Marín Rodríguez, alias «Tirofijo» y líder de las FARC-EP, adoptaría como pseudónimo su nombre–, el miembro del PLC liberal Guadalupe Salcedo en 1957 o el asesinato del miembro del PCC Jacobo Prías en 1960. Los gobiernos conservadores como se ve «no se andaban con chiquitas» en cuanto a exterminar a las cabezas visibles de la oposición:

«Aunque se presentaron diversos hechos violentos durante el Gobierno del presidente conservador Mariano Ospina Pérez (1946-1950), ninguno causó tanta conmoción como el magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Este hecho generó un clima de frustración en amplios sectores sociales, quienes habían visto en Gaitán una figura política sensible a los intereses populares y un potencial continuador de los procesos de modernización emprendidos décadas atrás. La situación empeoró con el ascenso a la presidencia en 1950 del jefe conservador Laureano Gómez, debido a sus posiciones sectarias, evidentes en mecanismos como la partidización de las instituciones del Estado y las medidas represivas que aplicó contra sus contradictores políticos. (...) En líneas generales, tanto liberales como comunistas esbozaron el mismo argumento de fondo: la resistencia armada contra el terrorismo de Estado. Con ello, no hicieron otra cosa que apoyarse en la legitimidad de la violencia de respuesta, fuertemente arraigada en la mentalidad colectiva de esa época, que se expresaba en el uso jurídico de la figura de la «legítima defensa», en el entendido de justificarla como una ineludible exigencia moral dirigida a neutralizar una agresión violenta, injusta y en ocasiones institucionalizada». (Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

La historia de las FARC-EP nace como la colaboración y después unión de diferentes guerrillas del PCC y el PCI en el marco de los años 60. Unión guerrillera que se da por diversas razones, ya que bien se van unificando por convicción o necesidad. Oficialmente se data la Operación contra Marquetalia de 1964 del Ejército Colombiano contra los guerrilleros de esa zona y el lanzamiento de «Programa Agrario» como el hito que daba luz a las FARC-EP, aunque su nombre oficial se supone que se empieza a ver en la IIº Conferencia de Guerrillas del Bloque Sur en mayo de 1966. Entre estas guerrillas activas que darían lugar a las FARC-EP se incluía a los miembros del PLC y a los miembros del PCC. Entiéndase que en Colombia la creación de guerrillas campesinas era algo a la orden del día debido a que: primero; era y es uno de los países con mayores problemas respecto a la tierra, con niveles de latifundismo enormes, por tanto con un gran número de campesinos pobres sin tierras, y segundo; debido a la creación del paramilitarismo, que obligaba a los campesinos a crear estas guerrillas para defenderse del gobierno y sus métodos, esto explica como decimos el fenómeno guerrillero campesino permanente en el país.

No podemos pasar por alto que en esta época algunos de los «socialdemócratas» aún mantenían tesis de revolución violenta e incluso la dictadura del proletariado como puede ser el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), por lo que no es del todo descabellado que las presuntas guerrillas «comunistas» de las que muchas veces habla la historiografía revisionista-burguesa fueran en realidad movimientos de carácter socialdemócrata, liberal, etc. Si bien este rasgo de la lucha armada que se fue perdiendo en la socialdemocracia de los países desarrollados se siguió viendo en muchos países subdesarrollados durante el proceso de descolonización, de hecho el tercermundismo es eso: socialdemocratismo y nacionalismo regional.

Las FARC-EP, se constituyó por la unión de grupos guerrilleros de diferente ideología, y como consecuencia recibió en su seno a miembros: de un partido burgués y vacilante como el Partido Liberal Colombiano (PLC), que precisamente acabaría colaborando con el Partido Conservador (PC), quién había desatado años antes la represión. Las FARC-EP, ya constituida, se acabó adueñando de los focos de guerrillas liberales, ya que por un lado el ala más reaccionaria del partido ya había contraído una alianza con los conservadores y estaban en el gobierno, y el ala más radical, y sus reductos, de estas guerrillas de defensa contra la represión de los conservadores no tuvieron otro remedio que sumarse y disolverse en las FARC-EP para sobrevivir ante la represión, este fue el caso de «Tirofijo» y otros liberales.

Por otro lado recibió a miembros del Partido Comunista Colombiano (PCC). Este caso nos parece de especial importancia a explicar, debido a que toda la historiografía burguesa-revisionista no ha sabido analizar la veracidad de los hechos. La historiografía burguesa-revisionista ha venido diciendo que las FARC-EP al recibir a miembros o desertores del PCC se fundaron como una guerrilla de carácter o al menos de origen inicial comunista. Nada más lejos de la realidad. El PCC como ya explicamos anteriormente venía de un periodo en que fue totalmente rendido al browderismo, después aceptaron con gusto las tesis jruschovistas, de comunista nada, era un partido que revisaba los fundamentos del comunismo, es decir revisionista. Otra aclaración a tener en cuenta es que pese a la gran influencia de cuadros del PCC que desertaban y se pasaban a las FARC-EP o que tenían doble militancia, el PCC jamás controló a las FARC-EP como se ha dicho a veces:

«Me parece extraño que usted hable de las FARC, de su programa y de su lucha como mirándolas desde lejos, ¿acaso las FARC no están relacionadas con el Partido Comunista?

68) Son guerrillas campesinas que se identifican con la política del Partido Comunista.

Pero, ¿entonces hubo realmente un Congreso o una decisión de las FARC sin que ustedes, la dirección del Partido, estuvieran presentes y orientaran ese evento?

69) Hay que entender que, desde que se desata la lucha guerrillera, es absolutamente imposible que el partido asuma la dirección del movimiento armado. Este tiene su propia dirección, sus comandos operativos que actúan». (Marta Harnecker; Colombia: Combinación de todas las formas de lucha, Entrevista a Gilberto Vieira, 1988)

El PCC con la implementación del jruschovismo se fue distanciando de las reivindicaciones y programa de las FARC-EP, hasta que a finales de los 80 se hace evidente las divergencias debido a que el PCC ya empieza a dejar de apoyar formalmente la postura de la doble posición para llegar al poder –formalmente aceptaba en sus programas la posibilidad de la vía parlamentaria y la vía armada– mientras que a la vez las FARC-EP ya hacía tiempo que había empezado a combinar los métodos terroristas, por lo que el PCC acabaría retirando parte de su simpatía a sus reivindicaciones, intentando que no se les relacionara tanto como antes. Las FARC-EP a principios del siglo XXI visto lo visto decidió crear el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC) como método para practicar una política de masas y también como medio de reclutamiento, ya que el PCC hacía décadas que se había distanciado de su lucha y no podía usarse como vehículo para estos propósitos.

A esto añádase dos corrientes revisionistas que afluyeron para sumarse a las FARC-EP. Primero los maoístas, muchos de ellos disfrazados de marxista-leninistas, aprovecharon en el PCC el viraje cada vez más abiertamente pacifista, legalista y parlamentario de la facción jruschovista de Gilberto Vieira para imponer su visión aventurera de la lucha armada y proclamar la estrategia de la «Guerra Popular Prolongada» para la toma de poder, que destinaba la mayoría de acciones hacia el campo, también los maoístas pretendían «ruralizar» aún más la organización en su composición social. Aunque le resulte raro al lector el propio líder del PCC había estado influenciado por el maoísmo y fue uno de los traductores de los escritos de Mao Zedong en Colombia, por lo que la influencia del revisionismo chino en el PCC es notable desde sus inicios, aunque Vieira y su grupo decidieran ser más cercanos a los nuevos revisionistas de Moscú. Estos elementos maoístas o influenciados por el maoísmo que llegaron a las FARC-EP provenientes del PCC o de otras organizaciones por las razones que fueran acabarían implantando gran parte de la visión militar de la organización de las FARC-EP para los años venideros. Por otro lado también existieron y vinieron a este caldo de cultivo elementos ecléctico inspirados por la Revolución Cubana de 1959, estos elementos castro-guevarista, y por tanto con una visión militar de toma de poder foquista como Jacobo Arenas –que había seguido a Augusto Durán en sus tesis browderistas en el PCC–, también formarían parte del núcleo central de las tesis de las FARC-EP, aunque oficialmente tampoco se hayan reivindicado bajo el foquismo, pero como sabemos en estos grupos no siempre la práctica va acompañada de una enunciación teórica, ni la enunciación teórica que concuerda con la práctica. No se tiene pues, constancia de verdaderos marxista-leninistas en la fundación de las FARC-EP, y de hecho bajo esta pinza de corrientes, si los hubiera habido, se ve a estas alturas que quedaron diluidos entre esa amalgama revisionista.

Los verdaderos revolucionarios fundarían precisamente en 1965 el Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML) para distanciarse de la política revisionista del viejo PCC –aunque no sin dificultades de repetir los errores de varias corrientes del momento–. Es decir mientras los marxista-leninistas y revolucionarios honestos se escindieron paulatinamente del viejo PCC revisionista en diversos grupos hasta unificarse en un único partido dando lugar al PC de C-ML como muestra de su oposición al revisionismo, las FARC-EP en cambio por otro lado, se estaba dedicando a recoger en su seno a militantes o desertores del PCC y el PL, o dicho de otro modo: abría las puertas de par en par a quién quisiese entrar a formar parte de su guerrilla más allá de su procedencia, sin ningún requisito ideológico, hacían piña con el revisionismo en un momento en que los marxista-leninistas del mundo estaban luchando contra el revisionismo a vida o muerte». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

jueves, 3 de noviembre de 2016

El nacimiento del Partido Comunista Colombiano (PCC) y su pronta claudicación; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Gilberto Vieira, a la derecha

«El Partido Comunista Colombiano (PCC) nace en 1930 como el resultado de un largo proceso de creación de asociaciones fallidas. Por ejemplo: fue el caso del Partido Obrero (PO) de 1915, el intento de fundar un partido comunista en Bogotá bajo la iniciativa de Silvestre Savistki, o el caso del Partido Socialista (PS) que tan sólo duró de 1919-1923; para 1926 se fundaría el Partido Socialista Revolucionario (PSR) que fue aceptado como miembro de la Komintern (Internacional Comunista) en 1928. A finales de la década muchos miembros acabarían presos o muertos por la represión o desertaron en momentos de horas bajas a las filas del Partido Liberal Colombiano (PLC), el sector que se consolida y cree firmemente en su propósito fundaría el PCC finalmente.

Pero pronto surgirían grandes desviaciones en lo ideológica que evidenciaban la falta de bolchevización del partido y sus remanencias socialdemócratas.

El PCC en los años 40 venía de mantener desviaciones derechistas de tipo browderistas durante los años en que Augusto Durán estuvo a la cabeza:

«El cubano y el venezolano fueron, con el colombiano, los partidos comunistas que aceptaron con mayor entusiasmo las tesis de Earl Browder». (Manuel Caballero; La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana, 1919-1943, 1987)

Las desviaciones del browderismo incluían unas ilusiones sobre el carácter del imperialismo, creyendo que el imperialismo podía desarrollarse de forma pacífica sin necesidad de las políticas que incluyeran métodos militares; que la descolonización se iría produciéndose sin resistencia de los países colonialistas y por su espíritu humanista; que podían y debían entenderse el campo imperialista con el campo socialista y que gracias a la mediación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética todos los problemas podrían resolverse de forma civilizada; que los países atrasados podían salir de su atraso apoyándose en los países desarrollados incluidos los países imperialistas por medio de la estimulación de capital y comercio a base de empresas mixtas, créditos, organismos económicos conjuntos, etc.; que puesto que hasta un futuro muy lejano se lucharía por el socialismo y el comunismo, los partidos comunistas no tenían sentido por el momento, que todo se debía reducir si era posible a un sistema bipartidista para polarizar la sociedad, donde los comunistas se agruparan con otras fuerzas progresistas contra el fascismo, la derecha y la reacción recalcitrante; que en los países atrasados no se podía ir al socialismo sin haber pasado un largo periodo de desarrollo del capitalismo lo que incluía la búsqueda de una alianza con la burguesía nacional y su promoción.